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Logística, rehén de los conflictos sociales

Afortunadamente, del otro lado de la bocina la entrevistada se encontraba segura. Nuestra llamada se realizó ya entrada la noche del caótico y violento jueves 5 de enero, momento en el cual relativamente podía darse un respiro tras haber supervisado, remotamente, las acciones que su empresa había emprendido para mantener la seguridad de su personal, así como de la infraestructura física. Ella lidera desde hace tiempo las actividades de cadena de suministro de la compañía.

No era para menos. La capital sinaloense amaneció ese día con la noticia de la captura por parte de las autoridades federales de uno de los líderes de un grupo dedicado al trasiego de drogas, principalmente hacia el país vecino del norte, Ovidio Guzmán, donde se encuentra encarcelado su padre, Joaquín “El Chapo” Guzmán, otrora líder del cártel de Sinaloa.


La refriega no se hizo esperar. Al paso de las horas, Culiacán y otras ciudades del estado se convirtieron en víctimas de la respuesta violenta de los integrantes del grupo delictivo, quienes para entonces ya habían tomado todo tipo de vehículos para incendiarlos y formar barricadas en contra del despliegue de los militares. Las imágenes que circulaban en redes sociales o medios de comunicación daban cuenta de tractocamiones, camiones, autobuses y vehículos ligeros consumiéndose por las llamas y formando largas columnas de humo. Al final se contabilizaron más de una treintena de unidades pesadas vandalizadas.


Las actividades logísticas fueron rehén de la situación. La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) alertaba a través de distintos canales a sus agremiados con operaciones en la zona de conflicto “extremar precauciones, programar sus viajes y atender los señalamientos de la autoridad”. Para ese entonces las líneas transportistas desviaban a sus conductores hacia lugares más seguros, mientras que empresas de mensajería y paquetería anunciaban el cese de sus operaciones en la entidad, dando cuenta con esto a sus clientes que sus entregas tendrían un retraso. Ese jueves 5 de enero ningún centro de distribución (cedis) se encontraba abierto.


Los saqueos a las tiendas de autoservicio, cadenas departamentales y tiendas de conveniencia no se hicieron esperar. El líder de los comerciantes en Culiacán, Óscar Sánchez Beltrán, calculó que las pérdidas para el sector comercial, turístico y de servicios en el centro de Culiacán durante la jornada de violencia rondarían los 900 millones de pesos (mdp), y de sumarse el efecto hacia el sector productivo e industrial llegarían a los mil 350 mdp.

“Es una afectación en un costo de operación económico. Son eventos frecuentes. Debes tener un plan de continuidad y revisar todos los escenarios de riesgo para poder garantizar la operación”, afirma la entrevistada del otro lado del teléfono, quien solicitó conservar su anonimato.

En su caso, la operación en sus cedis es 24/7 a través de tres turnos, por lo que al momento de registrarse los hechos de violencia se tomó la decisión de, primeramente, localizar a todos sus colaboradores y resguardar a quienes se encontraban en sus propias instalaciones, a la par de proveerles de los insumos necesarios para su seguridad y alimentación.


Para los conductores en ruta primaria y secundaria, asegura, se tiene que contar previamente con un mapa de paradores seguros y establecer un plan de acción para este tipo de situaciones.


En cuanto a la desconfiguración que sufriría su red de abastecimiento por la inoperancia de sus cedis, afirma que es necesario tener identificado con anterioridad las medidas que tendrían que activarse con sus otros centros de distribución y evaluar, a través de los niveles de inventario, las posibilidades de abasto a las tiendas -que sí operan en otros estados de la República Mexicana- relacionadas con los cedis afectados.

“Pero sabemos que estamos de rehenes y que no puedes salir. No hay vigilancia, seguridad, no está el Ejército. Ahorita lo que podemos hacer son muchos cálculos y escenarios”, afirma.

El estado de Sinaloa se destaca por sus actividades agroindustriales. Sus exportaciones agrícolas ocupan la tercera posición a nivel nacional, sus principales ventas al exterior son carnes de animales de la especie bovina, fresca o refrigerada, seguido de tomates frescos o refrigerados, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).


El puerto de Mazatlán, su principal entrada y salida de mercancías por la vía marítima, se ha convertido en un punto de referencia logística con conexión hacia Asia, del lado del Pacífico, y a Estados Unidos, en lado tierra, mismo que también sufrió la parálisis de algunos de los actores que ahí operan. El estado de Sinaloa también alberga una extensión ferroviaria importante de la ruta del Pacífico, que en ocasiones anteriores también ha sufrido de bloqueos.


Esta no ha sido la primera vez que la logística en México se ve afectada por conflictos sociales. Desde bloqueos a las vías del tren, carreteras y autopistas, el traslado de las mercancías o insumos tienen que someterse a los hechos que se registran y las empresas pagar por los costos que esto genera.

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